La calificación final de un Trabajo de Fin de Grado será la que el tribunal evaluador determine que es la más ajustada a la realidad tras haberse celebrado la defensa. Sin embargo, las universidades normalmente ofrecen dos métodos de defensa para que cada alumno elija de qué forma quiere presentar su proyecto de investigación.

Cada modalidad cuenta con sus propias ventajas e inconvenientes, pero para que conozcas un poco en qué consiste cada una vamos a hacer un repaso por sus características y por cuál te deberías decantar si eres de los que tiene miedo al TFG y a las exposiciones orales.

Cómo evitar las preguntas del tribunal del TFG

Normalmente, una de las partes más delicadas para cualquier estudiante que va a presentar su trabajo de fin de carrera es la defensa ante la comisión evaluadora.

Tener que hacer frente a las preguntas del tribunal del TFG es uno de los tragos que más temor despierta entre la comunidad de estudiantes, y es uno de los principales motivos por los que una buena parte de los estudiantes de cuarto curso elige la defensa simplificada.

Es esta modalidad de defensa la única que permite evitar las preguntas del tribunal durante la defensa del TFG, un beneficio que acarrea un hándicap importante: la nota máxima que se puede obtener con una defensa simplificada es de 6.

Has de saber que el turno de preguntas en la exposición oral de un TFG no es opcional si eliges la defensa completa. No es posible solicitar la omisión de esa parte, ya que, como asistentes y docentes designados para su evaluación, tienen el derecho y la obligación de preguntar al estudiante por aspectos específicos del trabajo.

¿Cuánto cuesta aprobar un TFG con la defensa simple?

Aunque en principio puede parecer que con una defensa simple cuesta menos aprobar el trabajo y que con la omisión de la defensa oral puedes perder el miedo al TFG, en realidad hay que tener cuidado porque el hecho de que la nota máxima a obtener sea de 6 no implica que aprobarlo sea más fácil. De hecho, todo lo contrario: te costará más superar el umbral del aprobado, que no estará en el 3, sino en el 5.

En otras palabras: si decides omitir la defensa oral tienes que estar muy seguro de que el trabajo escrito está perfecto, porque si no tienes muchas posibilidades de suspenderlo por culpa de una mala elección. Si la defensa oral no computa, puedes verte comprometido y tener que volver a presentar el TFG.

La defensa simplificada lleva a engaño y, de hecho, cuesta más aprobar el TFG con una defensa simple que con una completa porque, con ella, estás eliminando uno de los aspectos que pueden jugar a tu favor para aprobar el trabajo, reduciendo la nota máxima, pero sin que ello reduzca el umbral en el que se encuentra el aprobado. Un riesgo que debes pensar si vale la pena correr, ya que te exige ser perfecto en tu defensa escrita para poder alcanzar el aprobado.

Debes tener en cuenta que el tribunal del TFG lo componen profesores que seguramente conozcas y, por tanto, ya estarás acostumbrado a tratar con ellos. Es más, incluso puedes hablar con ellos previamente, una vez conozcas la designación de tu tribunal, para exponerles tus dudas acerca de lo que puedes esperar en la defensa de tu proyecto.

Nuestra recomendación es, por tanto, que intentes apostar por una defensa completa para que no reduzcas tú mismo las posibilidades que tienes de aprobar el trabajo. No olvides que las preguntas que te puedan formular nunca se saldrán de la temática del trabajo, y que en ocasiones versarán sobre aspectos formales del trabajo o serán meras reflexiones. Algo por lo que, en realidad, no vale la pena reducir en cuatro puntos tus aspiraciones para aprobar el trabajo y graduarte.

Con qué nota se aprueba el TFG

Un Trabajo de Fin de Grado es evaluado, en una defensa completa, como cualquier otro trabajo realizado a lo largo de la carrera. De hecho, es más que probable que en alguna asignatura hayas tenido que realizar un trabajo similar a un TFG, algo que se hace para ir entrenando las habilidades necesarias para presentar un proyecto del calibre de un TFG.

Por tanto, con una presentación por escrito y una defensa oral, el trabajo es evaluado sobre 10 y contarás con más opciones de alcanzar una buena nota, ya que tendrás la ocasión de contar con más bazas a tu favor para que el trabajo sea considerado apto.

Un aspecto importante de la defensa oral es la capacidad resolutiva que puedas demostrar tener en el turno de preguntas. No está hecho para intimidarte, sino para que demuestres cómo puedes salir airoso de una pregunta un tanto inesperada.

Algunas de las preguntas típicas que un tribunal de TFG puede hacerte y que te puede hacer sentir algo incómodo por poner en tela de juicio tu criterio pueden empezar por un “¿Por qué has decidido…”, “¿Qué justifica que se haya hecho así…” o “¿Qué te ha hecho pensar…”, pero no entres en pánico: se espera de ti una respuesta comedida, sosegada y clara, que sea capaz de dar respuesta a lo que se te plantea sin nervios ni inseguridades.

En cualquier caso, e independientemente de cómo se desarrolle la defensa oral (si es que optas por la defensa completa), el TFG lo aprobarás al alcanzar el 5. La principal diferencia estará en el techo de la nota máxima a la que puedas aspirar cuando decidas presentar el TFG. Y, si deseas optar a la máxima calificación, tendrás que elegir una defensa completa.