Si eres uno de los alumnos universitarios que va a finalizar sus estudios superiores y tiene que enfrentarse a la presentación de un Trabajo de Fin de Grado, no podemos más que felicitarte por haber llegado hasta aquí. Sin embargo, debes asegurarse de hacer bien el trabajo final para poder graduarte, y uno de los escollos que hay que superar es el programa antiplagio.

Pero, ¿qué es el plagio exactamente? ¿Existe un porcentaje de admisión de contenidos plagiados? ¿Cómo evitar el plagio en un trabajo que bebe de fuentes bibliográficas externas? ¿Qué ocurre con los trabajos por encargo? Te sacamos de dudas.

Qué se entiende en realidad por “plagio”

Cuando se da la directriz de que en un trabajo no se puede plagiar, la prohibición hace referencia a que no se puede copiar, palabra por palabra, lo que ha dicho alguien antes que tú y hacerlo pasar por un dato o una reflexión propia. En realidad, el significado de plagio difiere del concepto de “copiar”, que solo contempla el hecho de reproducir, de manera idéntica, algún hecho o alguna obra en un mismo formato. Pero, ¿existe entonces alguna diferencia entre copiar y plagiar?

Aunque pueda no parecerlo, los pequeños matices aquí juegan un papel fundamental y hay que saber qué consideraciones se tienen en cuenta para valorar qué es plagio y qué no. A modo de resumen, y debates aparte, la principal diferencia entre copiar y plagiar está en la intencionalidad del autor de hacer pasar por propias o no unas ideas ya expuestas con anterioridad.

Por ejemplo, una persona que copia unas explicaciones de un trabajo hecho años atrás y que las incluye en el discurso principal del trabajo sin hacer ninguna referencia a su origen es considerado plagio, porque da a entender que se trata de un contenido original cuando en realidad no lo es. En cambio, a la hora de justificar un argumento propio utilizando citas de autores que han publicado sus textos años tras, mencionándoles e incorporando la correspondiente cita a pie de página sí es correcto y nada tiene que ver con el verdadero significado de plagio.

En el primer supuesto, se ha copiado el contenido para hacer creer al tribunal que se ha elaborado de manera original, omitiendo toda referencia a los autores originales. En cambio, en una cita a pie de página se ha copiado el texto para dar la información exacta al tribunal del contenido consultado, pero no se hace pasar por un contenido original ni se pretende, ya que no es esa la función de una nota al pie.

¿Cómo afecta a la nota el hecho de copiar y de plagiar?

Aunque la diferencia entre copiar y plagiar está repleta de connotaciones muy diferentes, podemos decir de entrada que ninguna de las dos va a tener un impacto positivo en el trabajo. Es habitual que el tribunal utilice un programa para detectar plagio en caso de que se haya producido. Normalmente, se da de margen un 20% o 30%, pero todo lo que supere ese baremo será no apto para su evaluación y no podrá ser aprobado por la comisión evaluadora.

Aunque el significado de plagio está muy asociado al copiado indiscriminado de contenidos en el trabajo, existen supuestos en los que el estudiante sí se ve obligado a recurrir a la copia para elaborar bien ciertos aspectos del trabajo, como las mencionadas notas a pie de página. Estas son necesarias para justificar las explicaciones del discurso y deben estar correctamente implementadas, siguiendo el formato estipulado por cada universidad. Este es el aspecto formal más importante para evitar sufrir una penalización en la calificación del trabajo.

Por supuesto, el detector de plagio en un TFG no tiene en cuenta las citas a pie de página a la hora de evaluar el porcentaje de contenido plagiado que se ha podido incluir en el trabajo, siendo los únicos elementos exentos de ser constitutivos de penalización por las características propias del formato de las citas al pie.

¿Cómo se puede evitar el plagio en un TFG?

El remedio más efectivo para evitarlo es apostar por redactar contenidos originales y hacer gala de un espíritu crítico en tus razonamientos, siempre basados en una fuente y que se adecúen al tema tratado. Si no sabes cómo evitar el plagio o si te obsesiona esta cuestión por lo importante que es para la nota final, no te preocupes y redacta el trabajo por ti mismo. Ya habrás solventado esta problemática y casi sin darte cuenta, así que lo mejor es que te centres en la calidad de los contenidos a partir de ahora.

También es necesario mencionar que la instalación de un programa para detectar plagio no garantiza que el contenido del trabajo no pueda ser muy parecido o esté intensamente inspirado en otros discursos. No obstante, si no ceñimos escrupulosamente a la definición de plagio, esto no podría ser considerado como tal. Copiar de manera idéntica, parcial o totalmente, el contenido de un documento sin hacer ningún tipo de referencia a su autor sí que es plagio, algo que a su vez sí puede detectar cualquier programa para detectar plagio que haya sido instalado en un dispositivo de lectura de archivos.

TuTFGaMedida te regala el informe antiplagio

No es ningún secreto que el tribunal evaluador hará uso de un detector de plagio en cada TFG, y esta cuestión preocupa a quienes han optado por encargar la elaboración de un Trabajo de Fin de Grado.

Dado que los contenidos que se redactan en los proyectos de TuTFGaMedida son 100% originales y están preparados por expertos en la materia, no hay nada de qué preocuparse en caso de que la universidad utilice un detector de plagio.

Tu TFG estará libre de contenido replicado y podrás respirar tranquilo. Además, al momento de la entrega, TuTFGaMedida te regala el informe antiplagio para acreditar que el contenido del trabajo es del todo original y que un programa ya ha chequeado el contenido y no ha encontrado contenido plagiado.

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